jueves, 4 de diciembre de 2014

La importancia de una adecuada alimentación


La importancia de una buena alimentación Es tarea compartida por la familia y por la escuela educar para la alimentación. Esto implica enseñar una alimentación.

Esto implica enseñar una alimentación correcta desde pequeños para que se generen hábitos saludables.

Existen unas orientaciones generales sobre las necesidades de nutrientes y energía en las diferentes etapas de la vida, pero hay que tener en cuenta que estas recomendaciones deben adaptarse a las características individuales y respetar, en la medida de lo posible, los gustos personales. Los alimentos son los “envases naturales” que contienen las sustancias que el organismo necesita. En los distintos grupos de alimentos (carnes, pescado, frutas, verduras, lácteos…) siempre puede haber uno que, aportando el mismo valor nutritivo, responda al gusto de quien lo consume.

Todos los alimentos aportan colorías en mayor o menor grado. Estas calorías son las que nos proporcionan energía necesaria para crecer, trabajar, hacer deporte… Estos aportes de energía deben ser los suficientes para cubrir los gastos del organismo.

Una dieta sana y equilibrada aportará a vuestr@ hij@ alimentos variados, adecuados a su edad, y a la actividad que realice. Estará compuesta por los cinco grupos de alimentos:
-          Los lácteos, que son fuente de proteínas, calcio y vitamina A y D.
-          Las carnes, pescados, legumbres y huevos, que aportan proteínas, hierro de origen animal y vegetal y vitamina C.
-          Las frutas y verduras, que proporcionan vitaminas, minerales y fibras.
-          Las harinas y cereales, que proporcionan los hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de los que se obtiene la energía necesaria para el crecimiento y la actividad física.
-          Las grasas y azúcares, que aportan energía y vitaminas E y A. Sobre este último grupo, debéis tener en cuenta la importancia de limitar las grasas de origen animal, moderar el consumo de dulces y no favorecer la bebida de zumos artificiales por su alto contenido en azúcares. Además debéis evitar la bollería industrial, las chucherías y todas las comidas que aporten grandes porciones de grasa ( hamburguesas, comida precocinadas, exceso de patatas fritas)
Ninguno de estos grupos alimenticios es más importante que los a otros, vuestro hijo o hija necesita todo lo que proporcionan para crecer sanos.
Se recomienda que, a esta edad, tomen medio litro de leche al día o derivados. No es necesario que coman carne a diario, hay que alternarla con el pescado, especialmente el azul. No deben ingerir más de cuatro huevos a la semana. En cuanto a las frutas frescas, deben tomarla a diario. Debéis acostumbrar a vuestro hijo o hija como plato base o como guarnición, recuperar el consumo de pan, moderar el de las pastas y alternar la ingesta de arroz con la de legumbres y hortalizas.

¿Cómo se deben distribuir los alimentos en las diferentes comidas del día?
-          El desayuno antes de ir al colegio y a media mañana: el desayuno es una de la toma más importante y debería cubrir al menos el 25% de la necesidad nutritiva de los niños y niñas. Las prisas por llegar al colegio y la somnolencia, a veces, impiden que esta comida se haga correctamente. Esto puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento escolar en las primeras horas de clase. La familia debe tratar de organizar su tiempo para que los niños y niñas puedan disfrutar de un buen desayuno.
-          A media mañana se puede tomar una fruta, un yogurt o pan con queso. Suele ocurrir que los pequeños que hayan desayunado mal lleguen a la hora del recreo con mucha hambre, coman demasiado y no lo conveniente (chucherías, bollos..) quitándoles el apetito para la comida
-          La comida: es la toma más consistente, cubre del 35% al 40% de los niños y niñas. Es muy frecuente que muchos pequeños coman en  un centro escolar. En este caso, los padres y madres deben tener en cuenta el menú diario para completarlo adecuadamente con las restantes comidas. La fruta ha de constituir el postre habitual.
-          La merienda: complementa la dieta porque permite incluir lácteos, frutas naturales y bocadillos. No debe ser excesiva para no quitarles el apetito para la cena. Ocasionalmente la “merienda cena” es una opción nutricional aceptable (por ejemplo: unos bocadillos de tortilla francesa y queso con una fruta y antes de ir a la cama, un vaso de leche).
-          La cena: debe elegirse en función de los alimentos que se hayan tomado a lo largo del día. Es conveniente realizarla a una hora no muy tardía para evitar que la proximidad al momento del sueño impida que los niños y niñas duerman bien.
Se sugieren los purés, sopas o ensaladas y como complementos carne, huevo y pescado, dependiendo de lo que se haya tomado en la comida. Como postre frutas y lácteos.

¿Cómo conseguimos que los niños y niñas aprendan a comer?
Si queremos que los pequeños, en la edad adulta, tengan hábitos de alimentación saludables debemos “presentarles” los alimentos ya que los nutrientes que contienen pueden estar entre formas, consistencias, texturas, sabores, colores, olores y tratamientos culinarios diferentes. Es muy difícil que los niños y niñas aprendan a comer bien si no han tenido contacto con una gran variedad de productos. Se debe hacer el esfuerzo de educar en alimentación nutrición.
Hay niños y niñas con apetito, curiosos, a los que les gusta probar de todo y esto facilita las tarea educativa de los padres y madres. Otros son inapetentes, desinteresados por la comida, e incluso algunos la utilizan para conseguir lo que quieren.
La educación nutricional exige de los padres y madres dedicación, paciencia y un cierto respeto por el apetito del pequeño.

Los padres y madres que se preocupan en exceso por la comida pueden llegar a crear en sus hijos e hijas una dependencia no saludable de un acto que debería ser placentero. Los niños y niñas pueden tener variaciones de apetito relacionadas con las distintas fases de desarrollo.

El peso y la estatura son los indicadores de un estado nutricional adecuado. La opinión del pediatra es esencial para valorar si la situación puede considerarse normal o preocupante.
Fuente: “La alimentación de tus niños y niñas. Nutrición saludable de la infancia a la adolescencia”. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, Madrid 2010.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El aprendizaje de la lectoescritura



     Son muchos los factores madurativos que intervienen en el aprendizaje de la lectura y de la escritura (orientación espacial, habilidades cognoscitivas, maduración lingüística, desarrollo motriz…), pero es definitivo y fundamental que el niño y la niña estén rodeados de un ambiente pedagógico adecuado y que exista una metodología didáctica correcta.

Al igual que ocurre con el aprendizaje de la escritura, los niños y las niñas necesitan poseer unas competencias, unos prerrequisitos básicos sin los cuales es materialmente imposible conseguir una lectura exitosa. Estos factores elementales son, a grosso modo, los siguientes:

•  Un adecuado desarrollo del lenguaje oral. Cada vez se le da más importancia a los aspectos lingüísticos en este proceso, entendiendo que la lectura es una proyección más del lenguaje oral y que, por tanto, será difícil el aprendizaje exitoso de la misma sin poseer unas competencias lingüísticas suficientes, tales como riqueza de vocabulario, adecuada conjugación de los verbos, correcta estructuración del discurso y correcta articulación de los fonemas. Sin un adecuado desarrollo del lenguaje oral es realmente complicada la adquisición de la lectura, siendo esta una de las causas más frecuentes de fracaso en dicha tarea.
•  Un adecuado desarrollo psicomotor. Constituye uno de los factores fundamentales en el desarrollo del niño y de la niña, de forma especial en los primeros años de su vida. Dentro de este aspecto, destacan la importancia de una correcta integración del esquema corporal (ser consciente de las distintas partes del cuerpo y de sus movimientos), una adecuada definición de la lateralidad (predominancia diestra o zurda sin alteraciones) y una correcta orientación espacial y temporal.
•  Un suficiente nivel intelectual. Los niños y niñas con niveles mentales bajos manifiestan mayores dificultades en el aprendizaje de la lectura, si bien se entiende que un cociente intelectual de 60 es suficiente para lograrlo.
•  Un desarrollo perceptivo adecuado. Afecta principalmente al desarrollo de la lectura la percepción visual, auditiva, espacial y temporal, es decir, el reconocimiento adecuado de los colores, las formas, los tamaños, las posiciones, las distancias, los movimientos, los relieves y los sonidos de los objetos que le rodean.
•  Un adecuado desarrollo afectivo y emocional. Es importante que el niño y la niña se desarrollen en un entorno que les posibilite un desarrollo emocional adecuado, así como suficientemente estimulador. En el trasfondo de numerosas alteraciones de aprendizaje (incluidas las de la lectura) aparecen déficits afectivos que actúan como auténticos bloqueadores del desarrollo general del menor. Igualmente importante resulta que el escolar posea un adecuado nivel de motivación respecto a las tareas escolares en general y al aprendizaje de la lectura en particular.

Hay que señalar que estos factores o elementos fundamentales en el desarrollo del niño no tienen por qué madurar al mismo ritmo, por lo que es fácil encontrar, por ejemplo, niños y niñas muy inteligentes pero con un deficiente desarrollo psicomotor o con retraso en el desarrollo del lenguaje, que cuando llega el momento de aprender a leer presentan dificultades de diverso tipo y en distinto grado.

La labor educativa empieza siempre en las familias. Ellas desempeñan una labor fundamental en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos e hijas. Los niños y las niñas, desde muy pequeñitos, tienden a imitar los comportamientos, los hábitos, los gestos… de las personas mayores que conviven en el hogar y, por supuesto, también el gusto hacia la lectura. La familia y el entorno en el que se desenvuelven durante sus primeros años de vida han contribuido a la predisposición para el aprendizaje de las habilidades lectoescritoras. Es importante que perciban de forma natural que en su entorno se lee, que se disfruta de la lectura, que se maneja una gran variedad de material impreso: libros, cuentos, revistas, periódicos, poesías… y, además, que pueden disponer de materiales que les permitan dibujar, escribir, garabatear, colorear, recortar, etcétera.

Es fundamental rodear a los niños de factores que propicien su formación como futuros lectores, que observen que en su entorno se lee para disfrutar y pasar un buen rato. Deben disponer y tener acceso a libros y cuentos adecuados a su edad, a sus gustos y a sus niveles de maduración, con formatos atractivos y resistentes para ser manipulados. Con esto, podemos favorecer la adquisición progresiva de las competencias necesarias para el aprendizaje de la lectura y de la escritura: familiarizarse con los sonidos, empezar a conocer el lenguaje escrito, descubrir colores y formas, iniciarse en el reconocimiento de cantidades, letras, palabras... Familia y escuela deben ofrecer unos buenos modelos a los menores.

El gusto por la lectura fomenta la imaginación, perfecciona el lenguaje, desarrolla la inteligencia y la capacidad de concentración, desarrolla la comprensión y la expresión. Un adecuado aprendizaje de la lectura y de la escritura va a impulsar un correcto desarrollo personal, social y el aprovechamiento escolar de los menores.
Actividades que favorecen el aprendizaje de la lectoescritura

La manipulación de libros, de cuentos, de revistas… va a favorecer el gusto por producir mensajes orales cada vez más precisos y amplios y, posteriormente, facilitará la aparición de los primeros mensajes escritos. Además, a través de los cuentos tienen la posibilidad de conocer y observar paisajes, lugares, culturas, personas, animales, objetos… Con ellos, podemos trabajar con los niños y con las niñas comentando las ilustraciones, los personajes, describiendo paisajes, elementos, vestido, imitar acciones y gestos, dibujar y colorear a algún personaje, iniciarlos en la comprensión lectora, aumentar el vocabulario, etcétera.

Es muy importante emplear todos los días un tiempo a la lectura y limitar el espacio que le dedican a la televisión, ya que está demostrado que esta los vuelve perezosos y les resta tiempo para realizar otras actividades. Debemos ofrecerles libros llamativos, con ilustraciones y colores, que utilicen un lenguaje ajustado a sus capacidades, con frases claras y bien estructuradas, y que, sobre todo, estimulen y desarrollen la capacidad de atención y de memoria.

En Educación Infantil resultan muy interesantes los libros y cuentos cuyos contenidos y personajes refuerzan los centros de interés que normalmente se trabajan: la escuela, los animales, las plantas, la calle, la casa, la familia, las diferentes estaciones, los medios de comunicación, los medios de transporte…

Son múltiples las actividades que favorecen el aprendizaje de la lectoescritura: actividades para desarrollar la motricidad fina, de orientación espacial, de articulación, de discriminación visual, de desarrollo del lenguaje oral, actividades para trabajar los trazos, de pronunciación, etcétera:

•  La educación física, ya que contribuye a desarrollar cualidades motrices, la orientación espacial, el esquema corporal, etcétera.
•  Lectura de cuentos en voz alta.
•  Recitado de poesías, adivinanzas, retahílas…
•  Ejercicios bucofaciales: soplar, mover la lengua, chupar, pronunciar con distintas intensidades, repetir palabras, bostezar, hacer pedorretas, silbar…
•  Juegos educativos de palabras.
•  Descomponer palabras en sílabas.
•  Buscar el elemento diferente a una serie dada.
•  Buscar una letra o una sílaba en una palabra dada.
•  Aprender aumentativos y diminutivos.
•  Juegos de formas, de colores, de semejanzas.
•  Manejar y hojear todo tipo de material escrito.
•  Recortar letras.
•  Repasar grafismos con el dedo.
•  Construir letras con distintos materiales: papel, plastilina, cuerdas…
•  Picar grafismos con un punzón.
•  Ejercicios de iniciación al dictado.
•  Lectura de pictogramas.
•  Trazar grafismos en el aire, sobre papel, sobre arena.
•  Completar palabras, frases, títulos…
•  Trabajar la lateralidad.
•  Juegos de orientación espacial.
•  Lectura de imágenes siguiendo la direccionalidad de la escritura y de la lectura.
•  Elaboración de carteles sencillos.
•  Realizar rompecabezas y dominós.
•  Participar en las actividades que promueva el centro escolar, como cuentacuentos, aportación de material gráfico, etcétera.
•  Copiado de letras, palabras o frases sencillas.
•  Juegos interactivos que desarrollen habilidades lectoras adecuados a la edad.

Hay que dejar a los niños y a las niñas que participen e intervengan en las narraciones, que manipulen los cuentos, que den opiniones, que inventen finales y títulos, que pregunten sobre el argumento, hay que darles libertad para que elijan sus propios libros. Todo ello fomentará un progresivo gusto por la lectura, estimulará la creatividad y favorecerá el desarrollo global de la persona.

jueves, 23 de octubre de 2014

La higiene y la salud

Uno de los principales objetivos de la Educación Infantil es trabajar con los menores para que identifiquen y expresen sus necesidades básicas de salud y bienestar, y resuelvan de forma autónoma alguna de ellas, desarrollando estrategias de cuidado, alimentación e higiene y adquiriendo progresivamente hábitos de vida saludable.

Es precisamente a estas edades cuando la adquisición de hábitos relacionados con la higiene y la salud cobra mayor relevancia, y es dentro de la propia familia donde hay que inculcarles la necesidad y la importancia de estos hábitos. No olvidemos que los pequeños y pequeñas actúan principalmente siguiendo el modelo de los padres, de ahí la importancia de que vuestr@ hij@ perciba que en casa existen a diario rutinas de higienes y de salud: baño diario, lavado de manos antes de las comidas y tras el juego y el contacto con animales, una alimentación sana y equilibrada, higiene bucodental apropiada, un ambiente limpio en las diferentes dependencias del hogar, unas rutinas de alimentación, de realización de tareas y de descanso acordes con la edad de vuestr@ hij@, etc. Además, de disponer de recursos y medios materiales suficientes para llevar a cabo la higiene personal (jabón, champú, gel, toalla, papel higiénico, peine, pasta de dientes...).

Acostumbrarlo desde pequeñit@  a una rutina diaria de ase personal, inculcándoles los beneficios que ello reporta, le va a ayudar a crear un concepto de salud positivo y va a sentar las bases de una progresiva conquista de autonomía personal. Por ello, es imprescindible que vosotros y el colegio colaremos para evitar contradicciones.

El niño o la niña de esta edad debe percibir el momento del balo y del aseo como algo positivo y grato (es mejor mostrarle los beneficios que reporta que amenazarlo con algún castigo si no se baña). Hay que habituarlo a la higiene de las manos ya que esta continuamente explorando objetos con ellas y son el principal foco de infección. Hay que enseñarles cómo hay que hacerlo: utilizar el jabón, frotarse por ambos lados, insitir en las uñas...Lo mismo ocurre con la higiene dental. Hay qeu motivarlo continuamente y recurrir al juego si es necesario. El niño o la niña debe tener objetos de aseo atractivos y acordes a su edad, intentando que poco a poco, se haga responsable del cuidado y mantenimiento de los mismos.

Debéis explicar a vuestr@ hij@ que la higiene implica la limpieza de todo el cuerpo, especialmente de manos, cara y genitales, por ser las zonas más expuestas a las infecciones. Para los hábitos de higiene de manos, cara, dientes y nariz es necesario que identifique en qué momentos deben realizarse estas actividades, que comprenda su necesidad de que las realice con la mayor autonomía posible y que posea las destrezas necesarias para ello: abrir el grifo, enjabonarse, secarse...

Las revisiones periódicas con el pediatra, con el oculista y con el dentista con también muy importantes.
Debe vivirlo sin temor, con naturalidad. Por ello, debéis hablarle y explicarle el papel que desempeñan estos profesionales en el cuidado de la salud: prevención de enfermedades, el control en el crecimiento y buen desarrollo, pautas de alimentación e higiene, administración de vacunas y medicamentos, supervisión de la vista y de la dentición...
Vuestro hijo o hija debe percibir que sois firmes en cuanto a horarios de descanso, de alimentación y de higiene, pero siempre ofreciéndole cariño y seguridad, explicándole que rendirán y se sentirán mejor. Aprenderá a base de la repetición diaria de estas rutinas y una vez adquiridas, no las olvidara. Los padres debemos ser persistentes, insistirle muy a menudo sobre la necesidad de estar aseado y limpio para evitar infecciones y enfermedades (más de la mitad de las enfermedades que se contraen en la infancia están causadas por gérmenes y bacterias que se transmiten por una higiene deficiente, a través de los alimentos o simplemente debido a unas manos sucias).

¿Cómo podemos ayudar y dar ejemplo a nuestro hijo o hija?

Hay que tener en cuenta que cada familia y cada niñ@ son diferentes y que no existen unas reglas comunes a todos. En general, es fundamental que el pequeñ@ perciba que en su casa se cuida la limpieza a diario, se ventilan las diferentes estancias, que huele bien y que tiene a su alcance los medios necesarios para la higiene personal. Hay que acostumbrarlo a llevar la ropa sucia a su lugar correspondiente de la casa y debe disponer de mudas limpias a diario. A su edad, podemos asignarle pequeñas tareas para que colabore en casa: limpieza de zapatos, de los juguete, manteniendo el orden en su habitación, colocación de la ropa sucia en su lugar asignado para ello, etc.

En definitiva, son hábitos que deben crearse a diario des muy pequeñito. Debemos ser insistentes y tener paciencia. Los resultados se verán a largo plazo.