La revolución tecnológica que se está produciendo en los
últimos años está dando lugar a una nueva sociedad en la que se hace
imprescindible una “alfabetización tecnológica” desde la Educación Infantil y
desde la propia familia que garantice el conocimiento, por parte de los niños y
de las niñas, de los medios tecnológicos a su alcance y promueva un mejor uso
de los mismos.
En ese proceso de alfabetización, juegan un rol esencial
tanto la escuela como los adultos que conviven con el menos, al constituir los
dos ámbitos principales en la vida de los escolares, sobre todo en los primeros
años. Ambas deben, por tanto, manejar criterios comunes e inculcar a los niños
y las niñas mensajes que permitan la incorporación efectiva y eficiente de la tecnología,
tanto a los procesos de aprendizaje, como a las distintas actividades
cotidianas propias de la edad (juego, lectura, entretenimiento…) aprovechando
todo su potencial.
Efectivamente, los docentes, los padres y las madres juegan
un papel protagonista en el acercamiento de los niños y las niñas a las nuevas
tecnología, en el adiestramiento en el uso de las mismas (ordenador, consolar,
Internet, cámaras web, pizarras digitales, cámaras fotográficas, mp3, mp4,
IPods, tablet…) y en su aprovechamiento para la optimización de los procesos de
enseñanza-aprendizaje de las distintas materias. Además de utilizarlas como
herramienta para hacer trabajos diversos en el aula, se deben utilizar también
como un potente instrumento didáctico, aplicando diferentes metodologías en
función de los objetivos que se persigan, de los recursos disponibles y del
perfil del niñ@.
Los padres y las madres deben tomar conciencia de esta nueva
cultura tecnológica, procurando un uso controlado y racional de las distintas
herramientas en el entorno doméstico. Para ello, es imprescindible que se
esfuercen en conocerlos y en saber utilizarlos, para poder así ayudar a sus
hijos e hijas en su mejor aprovechamiento y poder tener criterios claros sobre
lo que deben utilizar, cuándo y cómo. De la misma forma que un buen uso reporta
numerosas ventajas para el desarrollo intelectual, psicomotor, lingüístico o
social, un uso abusivo y son control puede llegar a generarles problemas físicos (molestias en la vista, dolores de
espalda…), psicológicos (retraimiento, adicción, dependencia…) e incluso
sociales (dificultades de relación, aislamiento…).
Es importante, en consecuencia, tener unos criterios claros
respecto a la utilización que debemos hacer de estas potentes herramientas que
hoy día se encuentran al alcance de la mayoría de las familias. Entre estos
criterios destacamos los siguientes:
-
Conocer los intereses de nuestros hijos e hijas,
sus gustos y preferencias.
-
Pactar un tiempo de utilización que sea
razonable y adaptado a la edad de cada cual.
-
Compartir con ellos y ellas tiempo de dedicación
a herramientas como Internet, consolas…Dialogar con los pequeños y pequeñas
sobre estos recurso y cambiar impresiones.
-
Informaros de las redes sociales que existen
(facebook, Messenger, etc.) para que, cuando llegue el momento, podáis orientar
a vuestro hijo e hija sobre su uso adecuado.
-
En el caso de los videojuegos, controlar el
contenido de los mismos, evitando aquellos que incitan a la violencia y
potenciando los educativos.
-
En relación con el uso de Internet, vigilar y
limitar las páginas visitadas.
-
Evitar colocar los ordenadores y las
televisiones en los dormitorios; ellos facilita el aislamiento.
-
Buscar alternativas que enseñen a los niños y a
las niñas otras formas de entretenimiento y/o búsqueda de información
(consultar libros, enciclopedias, cuentos, folletos, documentales…). Realizar
con él o ella otras actividades para ocupar el tiempo libre: salidas, cine,
teatro, excursiones…
A estas edades, los
niños y niñas manifiestan un gran interés por la televisión. Es un medio
excepcional de aprendizaje ya que estimula aspectos tan importantes como la
percepción visual, la expresión verbal, la creatividad… Bien utilizada es un potente
y eficaz instrumento educativo. Padres y educadores debemos potenciar su
utilización dentro de unos parámetros correctos, sobre todo en lo que respecta
al tiempo de su uso y a los contenidos a los que vamos a exponer a nuestros
hijos e hijas. Debemos procurar que vean programas que están ajustados a sus
edades, tanto en la forma como en el os mensajes de fondo que transmiten y, de
esta manera, conseguiremos que los pequeños aprendan de modo natural mientras
se entretienen (programas infantiles y educativos, películas aptas para los
menores, documentales culturales, programas sobre flora y fauna, concursos adaptados
a sus edades…). Si no hacemos un correcto uso de la televisión y los demás medios
tecnológicos al alcance de nuestros hijos e hijas, podemos convertirlos en
elementos poco aconsejables.
En definitiva, las nuevas tecnologías constituyen una
potente y variada fuente de herramientas que, correctamente utilizadas por la
escuela y la familia, ofrecen multitud de posibilidades de enriquecimiento para
nuestros hijos e hijas.