martes, 12 de mayo de 2015

El juego



Jugar es una actividad placentera a través de la cual los niños y las niñas aprenden y se desarrollan. Los juegos les sirven como diversión y como liberación ante las exigencias de la vida cotidiana y además, constituyen un medio para alcanzar la socialización y el equilibrio personal.

El juego afecta al desarrollo afectivo, psicomotor, social, cognitivo, lingüístico…, y debe de ser aprovechado por padres y educadores para observar y conocer a los pequeños, y como herramienta educativa. La persona adulta no debe permanecer pasiva, debe estimularlos con juegos motores, de imitación, expresivos, simbólicos…, se debe enseñar a jugar. A través del juego, el niño o la niña aprende, descubre, manifiesta emociones, comparte, establece vínculos, experimenta con sus sentidos, manipula, observa, compara, aprende a conocerse a sí mismo/a.
En la infancia se reproducen los roles que se transmiten en la propia familia, en los cuentos, en la publicidad, en la televisión, etc. Los padres, madres y tutores tenemos un papel fundamental y debemos intervenir de manera positiva a la hora de jugar y elegir juguetes. Debemos fomentar desde casa juegos que desarrollen la imaginación, que incrementen la capacidad de atención, que mejoren su memoria, que consoliden el esquema corporal, que estimulen la psicomotricidad fina, que les lleve a experimentar con el modelado de materiales, que desarrollen su imaginación, que los ayuden a comprender conceptos sencillos, que potencien la adquisición de algunos hábitos, que mejoren su orientación temporal, que satisfaga su curiosidad por las cosas, que favorezcan la lectoescritura, que les permita experimentar con los números y operaciones sencillas, juegos tradicionales, juegos al aire libre…

Asimismo, hay que evitar juegos competitivos y sexistas, dedicarles tiempo a jugar respetando sus preferencias, enseñarles a compartir sus juguetes con los demás, a seguir las noemas y a recogerlo todo cuando se termine.

Es importante evitar la adopción de conductas consumistas (no podemos ni debemos comprarles todo lo que quieran) y crear juegos artesanales con nuestros hijos e hijas (a veces, con materiales sencillos, se pueden construir juguetes atractivos y juegos divertidos que potencian habilidades psicomotoras, gráficas, lógicas, etc.)

A esta edad, los pequeños se interesan sobre todo por juguetes que ponen en juego sus habilidades manipulativas, que requieren actividad, que les permiten el movimiento; es decir, que necesitan manejar objetos, moverse, cambiar de actividad constantemente, ver el resultado de sus operaciones… Si el juego o juguete que eligen favorece su desarrollo físico e intelectual y conlleva, además, el establecimiento de relaciones con los demás, podemos estar seguro de que es un juego o juguete apropiado.

Ante todo, un juguete debe cumplir las normas de seguridad, sanidad e higiene establecidas por ley (no romperse fácilmente, indicar la edad a la que va dirigido, no contener materiales tóxicos, no tener piezas pequeñas o sueltas…). Deben responder a las necesidades y al nivel madurativo de los niños y las niñas.

A estas edades, es muy importante que puedan expresarse y comunicarse a través de l juego, por lo que son muy recomendables juegos y juguetes que incorporen voces y sonidos, instrumentos musicales, títeres, lápices y colores para pintar, plastilinas, juguetes que representen medios de transporte y de comunicación y objetos de la vida real (libros, imágenes de animales, muñecos, cocinitas, disfraces de algunas profesiones y de personajes de ficción, etc.), juegos colectivos, juegos de parejas, puzles, pinturas, encajables…, ya que, a través de ellos, van a ser capaces de reproducir situaciones de la vida real o imaginarias utilizando diálogos sencillos y ampliando vocabulario.

Existen, además, una serie de juegos y juguetes que van a desarrollar en nuestros hijos e hijas el pensamiento lógico-matemático. Sirven de refuerzo y de repaso de los principales contenidos que se trabajan en el aula: juegos de colores, formas y tamaños, acertijos, figuras geométricas, juegos electrónicos juguetes para ensartar, dominós de letras y números, pizarras…

Los juegos de construcción, laberintos, rompecabezas, juegos para representar imágenes…, van a favorecer en los pequeños el desarrollo de la capacidad espacial. Son igualmente importantes aquellos juegos que atienden a la necesidad de movimientos: pelotas, triciclos, juegos de equilibrio, aros, juegos con herramientas, coches de pedales, canastas de baloncesto, bolos de plástico, casita de tela… Estos juegos, además van a facilitar la comunicación y el contacto con los demás.

En casa, hay que tener en cuenta que el juego es el trabajo de los niños y las niñas y debemos dotar de intencionalidad, tanto lúdica como educativa, cualquier actividad que se realice con ellos. Ya desde pequeños es importante que vayan adquiriendo una actitud crítica y responsable hacia el consumo y el cuidado de los juguetes.


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