Jugar es una actividad placentera a través de la cual los
niños y las niñas aprenden y se desarrollan. Los juegos les sirven como
diversión y como liberación ante las exigencias de la vida cotidiana y además,
constituyen un medio para alcanzar la socialización y el equilibrio personal.
El juego afecta al desarrollo afectivo, psicomotor, social,
cognitivo, lingüístico…, y debe de ser aprovechado por padres y educadores para
observar y conocer a los pequeños, y como herramienta educativa. La persona
adulta no debe permanecer pasiva, debe estimularlos con juegos motores, de
imitación, expresivos, simbólicos…, se debe enseñar a jugar. A través del
juego, el niño o la niña aprende, descubre, manifiesta emociones, comparte,
establece vínculos, experimenta con sus sentidos, manipula, observa, compara,
aprende a conocerse a sí mismo/a.
En la infancia se reproducen los roles que se transmiten en
la propia familia, en los cuentos, en la publicidad, en la televisión, etc. Los
padres, madres y tutores tenemos un papel fundamental y debemos intervenir de
manera positiva a la hora de jugar y elegir juguetes. Debemos fomentar desde
casa juegos que desarrollen la imaginación, que incrementen la capacidad de
atención, que mejoren su memoria, que consoliden el esquema corporal, que
estimulen la psicomotricidad fina, que les lleve a experimentar con el modelado
de materiales, que desarrollen su imaginación, que los ayuden a comprender
conceptos sencillos, que potencien la adquisición de algunos hábitos, que mejoren
su orientación temporal, que satisfaga su curiosidad por las cosas, que
favorezcan la lectoescritura, que les permita experimentar con los números y
operaciones sencillas, juegos tradicionales, juegos al aire libre…
Asimismo, hay que evitar juegos competitivos y sexistas,
dedicarles tiempo a jugar respetando sus preferencias, enseñarles a compartir
sus juguetes con los demás, a seguir las noemas y a recogerlo todo cuando se
termine.
Es importante evitar la adopción de conductas consumistas
(no podemos ni debemos comprarles todo lo que quieran) y crear juegos
artesanales con nuestros hijos e hijas (a veces, con materiales sencillos, se
pueden construir juguetes atractivos y juegos divertidos que potencian
habilidades psicomotoras, gráficas, lógicas, etc.)
A esta edad, los pequeños se interesan sobre todo por juguetes
que ponen en juego sus habilidades manipulativas, que requieren actividad, que
les permiten el movimiento; es decir, que necesitan manejar objetos, moverse,
cambiar de actividad constantemente, ver el resultado de sus operaciones… Si el
juego o juguete que eligen favorece su desarrollo físico e intelectual y
conlleva, además, el establecimiento de relaciones con los demás, podemos estar
seguro de que es un juego o juguete apropiado.
Ante todo, un juguete debe cumplir las normas de seguridad,
sanidad e higiene establecidas por ley (no romperse fácilmente, indicar la edad
a la que va dirigido, no contener materiales tóxicos, no tener piezas pequeñas
o sueltas…). Deben responder a las necesidades y al nivel madurativo de los
niños y las niñas.
A estas edades, es muy importante que puedan expresarse y
comunicarse a través de l juego, por lo que son muy recomendables juegos y juguetes
que incorporen voces y sonidos, instrumentos musicales, títeres, lápices y
colores para pintar, plastilinas, juguetes que representen medios de transporte
y de comunicación y objetos de la vida real (libros, imágenes de animales,
muñecos, cocinitas, disfraces de algunas profesiones y de personajes de ficción,
etc.), juegos colectivos, juegos de parejas, puzles, pinturas, encajables…, ya
que, a través de ellos, van a ser capaces de reproducir situaciones de la vida
real o imaginarias utilizando diálogos sencillos y ampliando vocabulario.
Existen, además, una serie de juegos y juguetes que van a desarrollar
en nuestros hijos e hijas el pensamiento lógico-matemático. Sirven de refuerzo
y de repaso de los principales contenidos que se trabajan en el aula: juegos de
colores, formas y tamaños, acertijos, figuras geométricas, juegos electrónicos juguetes
para ensartar, dominós de letras y números, pizarras…
Los juegos de construcción, laberintos, rompecabezas, juegos
para representar imágenes…, van a favorecer en los pequeños el desarrollo de la
capacidad espacial. Son igualmente importantes aquellos juegos que atienden a
la necesidad de movimientos: pelotas, triciclos, juegos de equilibrio, aros, juegos
con herramientas, coches de pedales, canastas de baloncesto, bolos de plástico,
casita de tela… Estos juegos, además van a facilitar la comunicación y el
contacto con los demás.
En casa, hay que tener en cuenta que el juego es el trabajo
de los niños y las niñas y debemos dotar de intencionalidad, tanto lúdica como
educativa, cualquier actividad que se realice con ellos. Ya desde pequeños es importante
que vayan adquiriendo una actitud crítica y responsable hacia el consumo y el
cuidado de los juguetes.