Los continuos cambios en los valores, la influencia educativa de los medios
de comunicación e información, la aparición de agentes educativos fuera del
entorno familiar, las nuevas expectativas educativas, la obligación del
trabajo, etc. configuran un panorama en el que desempañar el papel de las
madres y los padres no es fácil, aunque la tarea lo merece.
Los padres y madres nos encontramos ante la importante responsabilidad de querer,
de conducir, de apoyar, de enseñar, de educar...a nuestr@s hij@s en su proceso
hacia la vida adulta, en su proceso de desarrollo personal y social.
La familia tiene la responsabilidad de mantener, ya desde pequeñ@s, a los
niñ@s seguros, de cuidarlos y protegerlos, de proveerlos de cariño y afecto.
Podemos afirmar que es precisamente la manifestación de cariño y afecto, el
auténtico motor de desarrollo personal que debe presidir la labor educativa con
nuestros hij@s. L@s niñ@s que crecen rodeados de afecto, de comunicación y de
disciplina en sus familias tendrán asentadas las bases emocionales necesarias para
afrontar sus vidas de forma sana, en la mayor amplitud del término.
No hay que esperar que el niño o la niña haga algo excepcional para
elogiarlo y para mostrarle afecto. Un beso, una caricia, una mirada, una
palabra en cualquier momento hará que se sienta querido, y estaremos así
reforzando su autoestima y desarrollando su propia capacidad afectiva.
La familia debe ser capaz de ofrecer a sus hij@s un clima efectivo
saludable, teniendo en cuenta las necesidades de cada uno. Lo que para cada
niñ@ significa un gesto de cariño, para otro podría ser considerado una
molestia. Por ejemplo, a algun@s niñ@s les gusta ser abrazados, acariciarles
regularmente, necesitan el contacto físico, mientras que otros pequeñ@s
prefieren manifestaciones como el juego con sus padres, o un paseo por el
parque...Cada persona tiene necesidades individuales que deben ser respetadas.
El afecto hacia @s hij@s hay que demostrar día a día, ajustando sus manifestaciones
a las necesidades y características de cas niñ@, sin confundirlo con la sobreprotección.
Ellos y ellas deben seguir unas pautas evolutivas que no debemos obstaculizar
con un cariño mal entendido que tienda a "mimarlos" en exceso, a no
dejarlos crecer, porque estaremos condicionando negativamente su desarrollo.
Necesitan, además, vivir con normas de convivencia y de comportamiento, siempre
dentro de un marco de disciplina estable, que les proporciona seguridad.
Los padres y madres debemos procurar que vayan construyendo una escala de
valores que les permita distinguir lo bueno y lo malo, lo que está bien y lo
que está mal. Debemos compaginar afecto y la autoridad. Ya desde pequeños es
importante marcarles límites y normas en aspectos como la alimentación, el
sueño, los juegos, el comportamiento en lugares públicos y de ocio. Debemos ser
nosotr@s quienes llevemos las riendas para que se sientan más seguros, siempre
dándoles razonamientos adaptados a su edad. En todo momento debe de haber entre
el padre, unas madres, el tutor o la tutora una línea clara y coherente a
seguir. No hay nada peor que quitarse la autoridad unos a otros, sobre todo si
se hace delante de los pequeñ@s.
Si al clima de afecto, de disciplina, añadimos la comunicación y el dialogo
productivo con los pequeñ@s, estaremos fortaleciendo la relación entre el
padres o la madres y el hijo o la hija. Esto requiere tiempo, tranquilidad y dedicación
y les va a ofrecer y a proporcionar la seguridad de pertenece a un grupo estale
donde siempre son escuchados como ell@s necesitan. A través de la comunicación
vamos a poder resolver los conflictos que se plantean día a día, vamos a conocer
mejor las necesidades, los interés, las emociones y los sentimientos de
nuestros hijos y nuestras hijas.
miércoles, 28 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
Yoga
Como ya sabéis en el
cole, realizamos una sesión de yoga semanal. Me parece muy interesante trabajar
esta técnica con los niños y niñas, ya que a través del Yoga l@s niñ@s pueden:
- Ser capaces de regular sus emociones, controlar el estrés,
calmarse a sí mismos y aumentar sus concentración, con la consiguiente mejora
en el rendimiento escolar.
- Fomentar la seguridad en sí mismos y mantener una buena
autoestima con la práctica de posturas invertidas y de equilibrio.
- Aprender a centrarse en el presente y en el trabajo aquí y
ahora, para no sentirse abrumado por la cantidad de tarea a entregar en un
futuro próximo.
- Desarrollar la motricidad y la coordinación de los
movimientos, el equilibrio y la flexibilidad.
- Aprender a establecer una relación entre el cuerpo y la
mente, desarrollar el sentido del equilibrio entre uno y otra y la conciencia
de la respiración.
- Mejorar el control de las emociones propias y aprender a
relacionarse son las emociones de los iguales.
- Aprender a calmarse y a controlar la impulsividad, para
ayudar a reducir el nerviosismo y la agresividad.
- Desarrollar la atención, la memoria y la creatividad.
- Afinar los sentidos.
La mejor manera de enseñar Yoga a l@s niñ@s es que sus
padres también lo practiquen. Por eso os voy a explicar la estructura de una sesión de
Yoga para los que queráis podáis realizarlo en casa:
1. Empezaremos la sesión hablando de cómo se sienten hoy y
por qué. Así, empezamos a trabajar la inteligencia emocional, para que aprendan
a ser conscientes desde pequeños de cómo un hecho bueno o malo afecta al humor
y sobre todo, que aprendan a expresarlo.
2. Una sesión de Yoga tiene que ser dinámica. Tenemos que
empezar con un juego de respiración; donde decimos a l@s niñ@s que se
concentren en su respiración. Vamos haciendo hincapié en que al inhalar, el
abdomen se infla y al exhalar, se vacía. Les pedimos que lo hagan con la boca
cerrada, inhalando y exhalando por la nariz.
Después pasaremos a las posturas; aquí os dejo algunas
aunque podéis buscar y practicar más posturas. Os aconsejo que sigáis este
orden: primero las posturas que se hacen acostados boca abajo, después
acostados boca arriba; luego sentados y por último de pie, para que haya una
secuencia.
- La flor de loto: nos imaginamos que somos una flor;
sentados, con las piernas cruzadas, los pies se apoyan sobre los muslos, sino
pueden, no pasa nada, pueden apoyar los pies en el suelo. Las manos se juntan
con las palmas abiertas sobre su pecho.
- La montaña: de pie, subimos los brazos y nos estiramos,
intentando alcanzar el cielo. Podemos ser una montaña más alta
subiéndonos a los dedos de los pies (de puntillas).
- El árbol: nuestros pies son las raíces que están bajo la
tierra. De pie juntamos los pies y estiramos los brazos hacia arriba, luego
bajamos los brazos e intentamos tocar la punta de nuestros pies.
-Postura de la cobra: que relaja la espalda y abre tu
corazón. Tumbados boca abajo subimos la cabeza y el pecho hacia arriba,
aguantamos esa postura y nos volvemos a tumbar. De nuevo volvemos a levantarnos
con ayuda de los brazos y estiramos nuestra cabeza y nuestro pecho hacia
arriba, estirándonos todo lo que podamos.
- Postura para eliminar toxinas que causan tensiones:
sentados en el suelo con las rodillas dobladas hacia fuera, los pies juntos
tocándose en el centro. Leva una mano a la rodilla contraria y la otra detrás
de la espalda. Mira por encima del hombro contrario y mantén la postura por
cinco respiraciones.
- En pareja, siéntate espalda con espalda, entrelacen los
brazos atrás, exhalando uno de los dos se inclina hacia delante mientras el
otro se echa hacia atrás, Así una vez cada uno.
Para terminar hacemos una práctica de relajación:
Nos tapamos los oídos con los dedos y con los labios
cerrados hacemos como un sonido de abeja. Nos centramos en esa vibración y nos
relajamos.
En una sesión de Yoga se trabaja el aspecto cognitivo, motor, social, creativo y emocional.
Os animo a practicar Yoga para niñ@s
Fuente utilizada: Revista Maestra Educación Infantil
Suscribirse a:
Entradas (Atom)